viernes, 18 de octubre de 2013

El chapeo bajito

POR LUIS TERRERO Y TERRERO

TOMADO DE ECOS DEL SUR


Cuando una finca, solar, monte, en fin cualquier predio de terreno que empieza a ensuciarse de malezas, inmediatamente el propietario, ejecuta lo que se conoce en el argot popular, como el chapeo bajito. A pesar de que esto no se aplica solo a las malezas de terrenos embrocados, sino a unas infinidades de cosas y a personas en sentido general, otro ejemplo es, cuando una persona tiene cáncer, para evitar que haga metástasis en los órganos sanos del cuerpo se le aplica quimioterapia, en otros casos se les extirpa.

En nuestra sociedad han surgido antivalores que cada vez más se apoderan y se empoderan de estos cuarenta y ocho mil cuatrocientos cuarenta y dos kilómetros cuadrados (48,442 KM2) que tiene nuestra media isla, sin embargo nosotros no hacemos absolutamente nada para resolver esa situación.

Hace un par de noches conversando con mi compueblano y amigo Frank Jiménez, por  vía telefónica, hablábamos de la situación de nuestro país y me decía de lo que era New York en términos de delincuencia, el cambio que ha tenido hoy luego de que se le aplicara ese chapeo bajito del que hago alusión, pienso puede ser parte de la solución, aunque es digno reconocer que eso no solo debe aplicárseles al delincuente de apie, que sería la parte más frágil de la soga, sino también al delincuente de cuello blanco que en muchos casos quita la oportunidad a los de escasos recursos, debido a que vive saqueando las arcas del estado, a esos también hay que aplicarles ese chapeo bajito.

Me lleno de indignación, cuando la gente manifiesta gran regocijo y satisfacción, porque fulano o sutano encontró tantos kilos de drogas, el pueblo común lo entiende como una Bendición de Dios, sin embargo yo lo veo como una maldición, porque es inmenso el daño que hace una pequeña porción de cualquier tipo de droga, por esa maldición han caído muchos, y seguirán cayendo, si no hacemos algo frente a ese flagelo, porque una vez la droga se apodera de los seres humanos, los vuelve de todo, menos cosas buenas, el auge de la delincuencia tiene un nombre, se llama ¡DROGA!, sin embargo el consumir esa desgracia es decisión personal de quien la usa, no veo por qué tenga que pagar las consecuencias personas sanas, trabajadoras, honestas, que produce dinero de manera limpia, ya que cuando un consumidor de drogas no tiene para comprarla, mata hasta su madre, su padre, hermano, amigo, conocidos o desconocidos, con el objetivo de satisfacer su vicio.

Ayer estuve viendo en la televisión, donde manifestaba una profesional de la conducta y decía que: no es cierto que el consumo de drogas provoque actitudes delincuenciales en un individuo, ella dijo que el delincuente piensa en su objetivo, se droga y luego procede a actuar, más bien la droga desinhibe al delincuente. Entonces según ella el auge de la delincuencia no se le puede achacar a las drogas.

Pienso que de la misma manera que la delincuencia se ha empoderado de las calles, de las casas, no importa el lugar para cometer sus hechos delincuenciales, de esa misma manera el pueblo debe empoderarse y ejecutar acciones tendentes a parar la delincuencia, es inaudito, imperdonable que unos azarosos delincuentes penetren hasta el Hospital Jaime Sánchez de Villa Central de manera despiadada le quiten la vida a un joven policía para robarle el arma de reglamento, todo esto sucede   porque realmente estamos desamparados, carecemos de autoridades que busquen  los mecanismos para la ejecución de esta acción , con colgantes para resolver y parar de una buena vez y por todas esta maldita delincuencia que afecta a nuestro pueblo de Barahona y al país.   

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