domingo, 23 de noviembre de 2014

EXPRESIONES: Burla o relajo



POR TOMAS AQUINO MENDEZ

Amagar y no dar, un juego muy popular durante una época entre niños y jóvenes dominicanos, parece ser el que está aplicando el Estado con la presa de Monte Grande. Y vean, digo Estado, no gobierno, porque fue el profesor Juan Bosch el primer presidente que habló de la construcción de esta obra cuando asumió la dirección del Estado en l963. 

Lamentablemente su derrocamiento no le permitió siquiera comenzar a elaborar los planos del proyecto. Luego vinieron los gobiernos de Balaguer y durante 12 años se estuvo pasando de mano en mano, de empresa en empresa y de escritorio en escritorio, pero nunca se concretó la obra. Vinieron los ocho años de gobierno del PRD. Jorge Blanco tomó el proyecto e incluso contactó a empresas japonesas para poner a producir las tierras de El  Salado en Neyba con las aguas que saldrían del Yaque del  Sur y la presa Monte Grande, pero ni él, ni Antonio Guzmán, hicieron algo.

Volvió Balaguer y otra vez el proyecto saltó de escritorio en escritorio sin nada positivo. La llegada de Leonel Fernández renovó las esperanzas entre los hombres y mujeres de la región. Comenzamos a ver cosas al parecer concretas, sin embargo, los primeros cuatro años pasaron y seguimos esperando. En el gobierno de Hipólito MejÏa fue cuando menos se habló de Monte Grande. Volvió Leonel y ahí sí pensábamos que todo estaba listo. Préstamos con empresas brasileñas, partidas locales, diseño del proyecto y varios picazos.  Pero los años pasaron y nada.

Luego llegó Danilo Medina y volvieron los picazos y el inicio de los trabajos en Sabana Yegua para completar lo que faltaba a Monte Grande. “Ahora sí”, dijimos los suroestanos, pero otra vez los trabajos se iniciaron y se paralizaron. Ese amagar y no dar nos tiene jartos, desesperados y defraudados. Como diría el senador Eddy Mateo Vásquez, “la esperanza de los suroestanos volvió a ser sepultada”.
 
Qué pena que esta vez el sepulturero de Monte Grande sea un hombre de nuestra región. En él pusimos mucha esperanza. Pensamos que tener un Presidente sureño nos daba la garantía de ver convertido en realidad este proyecto. Creímos que Danilo entendería que  Monte Grande no es solo agua, varilla y cemento, es hacer que los suroestanos logremos MEJORES NIVELES DE VIDA.

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